Veamos: un juego en el que disfrutamos de una libertad de acción y una capacidad de maniobra sin precedentes, en el que tenemos toda una ciudad para nosotros, y en el que nos ponemos en la piel de un facineroso que perdió los escrúpulos hace mucho y está dispuesto a hacer casi cualquier cosa por dinero. No, no ha salido ningún videojuego sobre la vida de ningún ex-alcalde de Marbella, nos estamos refiriendo al juego que dio comienzo a una saga tan aplaudida por la mayor parte de los connaisseurs del mundillo como denostada por los atónitos palurdos de siempre. Damas y caballeros, me complace enormemente poder hablaros de Grand Theft Auto.

Aquellos roedores de pelo verde
Grand Theft Auto (a partir de ahora, GTA) apareció en 1997 para PlayStation, DOS y Windows, y es obra de una compañía escocesa entonces llamada DMA Design. Esta compañía ya había conocido el éxito algunos años antes, de la mano de otro genial videojuego que desarrollaron para la legendaria firma inglesa Psygnosis. Estamos hablando de Lemmings, uno de los juegos de puzzle y estrategia más geniales, largos, desafiantes y adictivos que se han hecho jamás. Sí, las sagas Lemmings y GTA son hermanas. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Ambas compañías siguieron, eso sí, caminos muy diferentes: Psygnosis fue adquirida por Sony en 1993, y actualmente se llama Sony Studio Liverpool, lo que vino a dejar en manos de la multinacional japonesa los derechos sobre los roedores gregarios. DMA, por su parte, ahora es Rockstar North, una filial de Take 2 Interactive. ¿Y a qué viene todo esto? ¿Sparky ha vuelto a sacar al gafapasta que lleva dentro? Probablemente. De todos modos, el primer GTA tenía bastante en común con Lemmings: elementos en pantalla diminutos y gráficos sencillos para un juego de una longitud y una complejidad enormes.
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