Sales a la arena. La luz es cegadora. Dos colores se clavan en tu retina: el verde de la zona de césped y el rojo de la pista, el rojo sobre el que tendrás que demostrar hasta dónde puedes llegar; el rojo donde los límites del ser humano se ponen a prueba. Respiras hondo. Es el momento de ponerte en posición de salida. Miras a un lado y a otro. On your marks. Esos individuos que tienes a tu derecha y a tu izquierda han venido intentar demostrar que son los mejores, y tú a demostrar que se equivocan. Get set. Se acerca el gran momento. Aún no has empezado a correr, pero parece que tu corazón va a estallar, que apenas puedes respirar. Colocas un dedo tu mano derecha sobre uno de los botones. La tensión en los músculos de tu antebrazo es tal que parece que van a salir disparados en pedazos, en todas direcciones. Pistoletazo de salida. Un repiqueteo ensordecedor. La tensión en tus brazos aumenta. Aprietas los dientes. No respiras. Miras a la pantalla esperando el momento justo para pulsar el otro botón. No respiras. Se acerca hacia ti una valla. No respiras. La saltas. No respiras. Continúa el repiqueteo mientras esperas a la siguiente, tratando de calcular el momento justo de dar otro salto. No sabes en qué puesto vas; ni siquiera tienes tiempo de fijarte en esas cosas, no ahora. Tus brazos continúan en tensión, pero no hay dolor. Una valla, otra, otra, otra… No hay dolor. Se acerca el metro 100, la última valla. Sigue sin haber dolor. Ya habrá tiempo para eso cuando llegue el metro 110 y cruces la línea de meta. Y al final, llega, y llegas, y alzas ligeramente la vista para comprobar los tiempos. 1P: 10sec35. Miras a tu corredor. 1P – 1ST. Te duele el brazo, te duelen los dedos, pero no hay dolor. Y respiras. Oyes la ovación del público. Lo has conseguido. Y respiras otra vez porque sabes que la siguiente prueba te espera.

Podría describirse de muchas maneras, pero, para mí, esto eran y son aquellos gloriosos e irrepetibles juegos deportivos de Konami, Track & Field y Hyper Sports. No obstante, como he previsto que a muchos de nuestros lectores les chocará el hecho de que, aunque sólo sea por un momento, hayamos renegado de la condición de blog chascarrillero de RetroBits, también me he molestado en subir a nuestra cuenta de YouTube un vídeo jocoso y risible, extraído de Lucky Star, un anime lleno de niñas monas de cabeza desproporcionada de esas que tanto me gustan, y que tiene mucho que ver con los juegos de los que a continuación os vamos a hablar.
Y ahora que ya le hemos puesto la primera nota chorra a este artículo, entramos en materia. Espartanos, al turrón. (más…)
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